La guerra en Ucrania, que arrancó en febrero de 2022, sigue siendo un torbellino que no da tregua, y ahora el país enfrenta una presión que va más allá de las trincheras. Imagina esto: Estados Unidos, el gran aliado que ha enviado millones en ayuda, está poniendo a Ucrania contra la pared con una amenaza inesperada: cortar el acceso a Starlink, el internet satelital de Elon Musk que ha sido como oxígeno para civiles y soldados en medio del caos.

¿El motivo? Quieren que Ucrania ceda sus preciados minerales de tierras raras, como litio y neodimio, que son oro puro para la tecnología moderna. En este artículo te cuento todo sobre esta jugada, por qué importa y qué podría pasar si las cosas se tuercen.
Starlink: El salvavidas de Ucrania
Cuando Rusia invadió Ucrania hace casi tres años, destrozó gran parte de la infraestructura del país, incluyendo torres de telefonía e internet. Ahí entró Starlink, el sistema de SpaceX que usa satélites para dar conexión donde no hay nada más. Apenas unos días después de la invasión, Musk respondió a un tuit del viceprimer ministro ucraniano pidiendo ayuda y envió miles de terminales.
Desde entonces, Starlink se ha vuelto esencial: los civiles lo usan para hablar con sus familias, pedir comida o seguir noticias, mientras que el ejército ucraniano depende de él para coordinar ataques, guiar drones y mantener comunicación en el frente. Sin exagerar, es como la estrella guía de Ucrania en esta guerra.
Pero esto no ha sido gratis. Aunque Musk empezó donando el servicio, pronto dijo que SpaceX no podía seguir pagando los millones de dólares que cuesta al mes. En 2022, calculó que ya habían gastado cerca de 80 millones, y pidió al Pentágono que pusiera dinero. Estados Unidos y aliados como Polonia entraron al quite, financiando terminales y suscripciones. Polonia, por ejemplo, dijo el 22 de febrero de 2025 que seguirá pagando para mantener Starlink vivo en Ucrania, mostrando lo clave que es esta red.
El giro con Trump y las negociaciones
Las cosas se pusieron más complicadas con Donald Trump tomando el poder en enero de 2025. Trump llegó con una visión diferente: menos ayuda gratis y más tratos que beneficien a Estados Unidos. Entra en escena Keith Kellogg, su enviado especial para Ucrania, quien está liderando unas negociaciones tensas con Kiev.
El objetivo de Washington es claro: quieren acceso preferencial a los minerales de tierras raras de Ucrania, como litio, cobalto y uranio, que valen miles de millones y son vitales para baterías, electrónicos y armas. Ucrania tiene una de las mayores reservas de Europa, y Estados Unidos las ve como una forma de reducir su dependencia de China, que controla ese mercado.
El problema es que Ucrania no está lista para soltar esos recursos así nomás. El presidente Volodymyr Zelensky ha dicho que no cederá algo tan valioso sin garantías claras de seguridad a largo plazo. Según reportes, Kellogg se reunió con Zelensky el 20 de febrero de 2025 y dejó caer una bomba: si no hay acuerdo, podrían apagar Starlink. Fuentes cercanas dicen que Ucrania fue advertida de un “corte inminente” si no firma, algo que sería devastador. “Ucrania funciona con Starlink; perderlo sería el fin”, comentó alguien involucrado en las charlas.
Elon Musk: ¿Jugador o peón?
Aquí entra Elon Musk, una figura que no pasa desapercibida. Musk no solo es el dueño de SpaceX, sino que ahora tiene un rol en el gobierno de Trump, asesorando sobre cómo gastar el dinero público. Esto le da influencia, y algunos creen que está detrás de la amenaza.
En el pasado, Musk ya ha limitado Starlink en Ucrania: en 2023, bloqueó su uso cerca de Crimea para evitar ataques ucranianos, diciendo que no quería escalar el conflicto hacia una Tercera Guerra Mundial. Pero el 22 de febrero de 2025, Musk salió a decir que los rumores de un corte son “falsos” y que no ha dado ninguna orden así. ¿Entonces quién está empujando esto? Podría ser el equipo de Trump usando Starlink como palanca, sin que Musk lo decida directamente.
¿Por qué los minerales son tan importantes?
Los minerales de tierras raras no son solo piedras; son el corazón de la tecnología actual. Ucrania tiene depósitos valorados en 500 mil millones de dólares, según estimaciones americanas. Estados Unidos los quiere para sus fábricas y su ejército, pero para Ucrania son un salvavidas económico para cuando la guerra acabe. Cederlos ahora, con una economía en ruinas y sin paz asegurada, es como vender el futuro del país. Zelensky ha rechazado propuestas iniciales, diciendo que la ayuda de Estados Unidos no justifica entregar tanto sin un compromiso firme.
¿Qué pasa si cortan Starlink?
Si Estados Unidos cumple la amenaza, el impacto sería brutal. Sin Starlink, los soldados ucranianos perderían comunicación en tiempo real, algo clave para pelear contra Rusia.
Los drones, que dependen de internet para operar, quedarían ciegos. Para los civiles, sería como volver a la edad de piedra: hospitales, escuelas y refugios se quedarían sin conexión en un país ya desgarrado. Polonia dice que seguirá pagando, pero si SpaceX, bajo presión de Trump, apaga el servicio, no hay mucho que otros puedan hacer.
El contexto más grande
Esto no pasa en el vacío. Trump ha estado negociando con Rusia en reuniones como la de Riyadh el 18 de febrero de 2025, sin Ucrania en la mesa, lo que ha molestado a Zelensky. El 19 de febrero, Trump llamó a Zelensky “dictador”, mostrando que las relaciones están frías. Mientras, el 23 de febrero, el enviado Steve Witkoff y el secretario del Tesoro Scott Bessent dijeron que esperan un acuerdo esta semana, pero Ucrania sigue resistiendo. La presión sube, y el tiempo corre.
¿Qué dice Ucrania?
Zelensky ha sido firme pero diplomático. El 21 de febrero, dijo que están trabajando en un trato, pero no a cualquier costo. Su equipo sabe que ceder demasiado los deja vulnerables, y perder Starlink sería un golpe que Rusia aprovecharía al instante. El 24 de febrero, cuando se cumplen tres años de la invasión, líderes europeos están en Kiev apoyándolo, lo que podría darle algo de fuerza para negociar.
Un juego de alto riesgo
Ucrania está atrapada en una partida de ajedrez donde Starlink y los minerales son las piezas clave. Estados Unidos juega duro, usando una herramienta vital como arma de presión, mientras Musk y Trump mueven los hilos desde distintos ángulos. Si Ucrania cede, pierde un recurso para su futuro; si no, podría quedarse sin internet en plena guerra. Lo que pase en los próximos días definirá no solo este conflicto, sino cómo la tecnología y el poder se cruzan en el mundo hoy. ¿Aguantará Ucrania, o se apagará su estrella guía?
