Sheinbaum corre contra el reloj: Una semana para convencer a Trump de no imponer aranceles a México

A solo siete días de que se cumpla el plazo que Donald Trump dio a México para evitar los temidos aranceles del 25%, la presidenta Claudia Sheinbaum no se queda de brazos cruzados. Este lunes, desde su conferencia matutina en Palacio Nacional, dejó claro que su gobierno está trabajando a toda marcha para llegar a un acuerdo con el presidente de Estados Unidos y evitar que esos impuestos entren en vigor el próximo 4 de marzo.

Con una mezcla de confianza y estrategia, Sheinbaum apuesta por el diálogo y el esfuerzo conjunto para resolver este lío comercial que podría sacudir la economía de ambos países.

La historia empezó hace un mes, cuando Trump anunció que pausaría por 30 días su plan de poner aranceles a productos mexicanos y canadienses, una medida que había encendido las alarmas en Norteamérica. Ese respiro llegó tras una llamada con Sheinbaum el 3 de febrero, donde México se comprometió a mandar 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera norte para frenar el tráfico de drogas, especialmente el fentanilo, y a reducir el flujo de migrantes hacia Estados Unidos. A cambio, Trump prometió esfuerzos para controlar el paso de armas desde su país hacia México, un problema que Sheinbaum no ha dejado de señalar. Pero ese mes de gracia está a punto de acabarse, y la presión está al máximo.

Sheinbaum explicó que esta semana es clave. “Ya estamos a una semana del límite acordado con el presidente Trump”, dijo, y aseguró que su equipo está en pláticas constantes con funcionarios estadounidenses. El objetivo es lograr acuerdos importantes antes del viernes, porque si no, podría ser necesaria otra llamada directa con Trump. “Si hace falta, buscaremos otra conversación telefónica con él, lo que sea necesario para llegar a un buen puerto”, afirmó la presidenta, mostrando que no piensa rendirse fácilmente.

El fin de semana pasado, Sheinbaum ya había dado un adelanto de su plan durante un evento en el Estado de México. Ahí dijo que están negociando con “la frente en alto” y que, aunque no han llegado a un acuerdo definitivo, el viernes sería un día crucial para cerrar tratos importantes. Si todo sale bien, espera que el lunes siguiente puedan anunciar que los aranceles se cancelan para siempre.

Pero no es solo una cuestión de palabras: México está poniendo acción detrás de sus promesas. En las últimas tres semanas, el país ha reforzado la seguridad en la frontera con operativos que han dado resultados, como el decomiso de fentanilo y la captura de miembros del Cártel de Sinaloa, incluyendo a dos operadores de “Los Chapitos”.

Desde el gobierno mexicano, la idea es clara: quieren convencer a Trump de que los aranceles no son la solución. Sheinbaum ha insistido en que esta medida no solo afectaría a México, donde Estados Unidos recibe el 80% de sus exportaciones, sino también a los consumidores estadounidenses, que verían subir los precios de productos como autos y alimentos. “Es una relación de socios, no de enemigos”, dijo, recordando que el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) beneficia a los tres países y que romperlo con aranceles sería como dispararse en el pie.

Mientras tanto, Trump sigue firme en su postura. Desde que asumió el mando en enero de 2025, ha dicho que estos aranceles son para presionar a México y Canadá a que hagan más contra el tráfico de drogas y la migración irregular, temas que él ve como amenazas a la seguridad de Estados Unidos. En su red social Truth Social, confirmó hace unos días que sigue esperando resultados concretos antes de decidir si los impuestos se quedan en pausa o entran en acción.

En el lado mexicano, el trabajo no para. Sheinbaum ha delegado en su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y en su secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la tarea de negociar con figuras clave del gobierno de Trump, como el secretario de Estado Marco Rubio, el del Tesoro Scott Bessent y el de Comercio Howard Lutnick. Además, México ha propuesto ampliar su demanda contra fabricantes de armas estadounidenses, un tema que ya está en tribunales de Arizona y Massachusetts, como una forma de presionar de vuelta.

Con el reloj corriendo, Sheinbaum mantiene el optimismo. “Estoy segura de que podemos llegar a un acuerdo esta semana”, dijo este lunes, y prometió informar al pueblo mexicano el próximo lunes sobre los resultados. Si todo sale según lo planeado, México podría librarse de los aranceles y mantener su relación comercial con Estados Unidos intacta.

Pero si las cosas no avanzan, la presidenta ya dejó entrever que tiene un “plan B” bajo la manga, aunque no dio detalles. Por ahora, es una carrera contra el tiempo donde la diplomacia, la seguridad y la economía están en juego. ¿Logrará Sheinbaum su meta antes del 4 de marzo? Pronto lo sabremos.