El cáncer de páncreas, particularmente el adenocarcinoma ductal, sigue siendo uno de los tumores más agresivos y letales que existen. Su tasa de supervivencia a cinco años es inferior al 10%, principalmente debido a su diagnóstico tardío y a la rápida aparición de resistencias a los tratamientos disponibles. Durante décadas, los avances en esta enfermedad han sido mínimos, lo que la ha convertido en un desafío constante para la oncología.

Un equipo de investigadores españoles, liderado por Mariano Barbacid, jefe del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha logrado un avance significativo. En modelos animales, consiguieron eliminar por completo los tumores pancreáticos de manera duradera, sin que aparecieran resistencias ni efectos secundarios relevantes.
¿En qué consiste la triple terapia?
La estrategia se basa en una combinación de tres fármacos que atacan simultáneamente tres puntos clave del tumor:
- KRAS, un oncogén mutado en el 90% de los casos de cáncer de páncreas y considerado el principal motor de la enfermedad.
- EGFR, una proteína que favorece la proliferación de las células tumorales.
- STAT3, implicada en la resistencia y supervivencia del tumor.
Al bloquear estas tres vías de forma conjunta, se impide que las células cancerosas encuentren rutas alternativas de escape, algo que hasta ahora limitaba la efectividad de los inhibidores individuales de KRAS. El resultado en los experimentos fue la desaparición total de los tumores, con los animales manteniéndose libres de enfermedad durante más de 200 días tras suspender el tratamiento, sin signos de toxicidad significativa.
Los investigadores probaron esta aproximación en diversos modelos animales, incluidos aquellos con tejidos derivados de pacientes humanos (modelos PDX), lo que refuerza la relevancia traslacional del hallazgo. El estudio fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y financiado en gran parte por la Fundación Cris Contra el Cáncer, que ha invertido más de 2 millones de euros en el proyecto desde 2020.
Opiniones de los expertos y perspectivas futuras

Mariano Barbacid destacó: “Por primera vez hemos conseguido una respuesta completa, duradera y con baja toxicidad frente al cáncer de páncreas en modelos experimentales. Estos resultados indican que una estrategia racional de terapias combinadas puede cambiar el rumbo de este tumor”.
Sin embargo, el propio Barbacid enfatizó la cautela: aún no es posible iniciar ensayos clínicos con esta triple combinación exacta, ya que optimizarla para humanos será un proceso complejo. Es necesario ampliar el análisis de muestras tumorales de pacientes y estudiar metástasis para identificar quiénes podrían beneficiarse más.
El oncólogo argentino Diego Kaen, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, valoró positivamente el hallazgo, aunque recordó que el cáncer de páncreas ha estado en una “meseta” sin grandes novedades en los últimos años. Subrayó la importancia de bloquear no solo KRAS sino también sus vías de escape, y advirtió que los efectos secundarios en humanos solo se conocerán en fases clínicas futuras.
Lola Manterola, presidenta de Cris Contra el Cáncer, insistió en la necesidad de invertir en investigación y agilizar aprobaciones regulatorias para acelerar la llegada de nuevas terapias a los pacientes.
Un rayo de esperanza tras años de estancamiento
Aunque este avance se encuentra en fase preclínica, representa un cambio de paradigma al demostrar que es posible superar las resistencias características del cáncer de páncreas mediante combinaciones dirigidas. Algunos componentes, como ciertos inhibidores de KRAS, podrían estar disponibles para indicaciones específicas a partir de 2027, lo que abre la puerta a futuras pruebas en humanos.
Este trabajo resalta el valor de la colaboración entre ciencia pública, privada y fundaciones, y renueva la esperanza para pacientes y familias que enfrentan una de las enfermedades oncológicas más difíciles. Si bien el camino hacia la clínica es largo, los resultados sugieren que una estrategia bien diseñada podría, en el futuro, mejorar significativamente el pronóstico de esta patología devastadora.
