El sismo de magnitud 6.5 que sacudió el estado de Guerrero la mañana del 2 de enero de 2026, con epicentro cerca de San Marcos, ha vuelto a poner en el centro de atención la llamada Brecha de Guerrero, una de las zonas de mayor riesgo sísmico en México. Este movimiento telúrico, que se sintió con intensidad en varios estados del centro y sur del país, incluyendo la Ciudad de México, reavivó las preocupaciones de expertos sobre la posibilidad de un terremoto de mayor magnitud en esta región.

Según el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el paso del tiempo sin un sismo importante en esta zona aumenta la probabilidad de que ocurra uno de gran intensidad. El organismo enfatiza que “a medida que transcurre el tiempo en una región sin eventos mayores, mayor es la probabilidad de que ahí se presente uno”.
¿Qué es la Brecha de Guerrero y por qué es tan peligrosa?
La Brecha de Guerrero es un segmento de la costa del Pacífico mexicano, ubicado entre Acapulco y Petatlán, en la Costa Grande del estado. En esta área no se ha registrado un terremoto de gran magnitud desde hace más de un siglo. Entre 1899 y 1911, la zona experimentó cuatro sismos con magnitudes entre 7.5 y 7.8. Desde entonces, han transcurrido más de 108 años sin que se libere la energía acumulada en la interacción entre las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, donde la primera se hunde bajo la segunda en un proceso conocido como subducción.
El SSN ha sido claro: el sismo de magnitud 6.5 del 2 de enero, junto con sus cientos de réplicas (más de 1,000 registradas hasta la noche de ese día), no liberó la energía acumulada en la brecha principal. Por lo tanto, el riesgo de un evento mayor permanece intacto. Además, esta es la zona de subducción más cercana a la Ciudad de México, lo que la convierte en una amenaza particular para la capital y el Valle de México.
Efectos del sismo reciente
El movimiento telúrico de las 7:58 horas provocó evacuaciones preventivas y daños materiales en Guerrero, como afectaciones en viviendas, hospitales, carreteras y servicios básicos. En la Ciudad de México, se reportaron personas lesionadas (al menos 12), caída de postes y árboles, cortes de luz y revisiones estructurales en decenas de edificios, con dos estructuras evaluadas por riesgo de colapso.
Lamentablemente, se confirmaron al menos dos fallecimientos: uno en Guerrero por el colapso de una vivienda y otro en la CDMX durante la evacuación. A pesar de estos impactos, las autoridades destacaron que no hubo daños graves generalizados, gracias en parte a la activación oportuna de la alerta sísmica.
Las autoridades federales y locales reiteran el llamado a la población a mantenerse informada, seguir las recomendaciones de Protección Civil y estar preparados ante cualquier eventualidad sísmica. Aunque no es posible predecir exactamente cuándo ocurrirá un gran terremoto, la prevención y la cultura de la protección civil son clave para minimizar riesgos en un país tan activo sísmicamente como México.
