Este es uno de los capítulos más perturbadores y menos explorados de la red de Jeffrey Epstein. Mientras el mundo se enfocaba en sus crímenes atroces, una red paralela de correos electrónicos y documentos financieros reveló una obsesión que raya en la ciencia ficción distópica: el uso de su fortuna para financiar la búsqueda de la inmortalidad y la mejora de la especie humana.

A medida que se desclasifican más documentos y correos electrónicos relacionados con Jeffrey Epstein, surge una narrativa que va mucho más allá del tráfico de personas. Epstein no solo buscaba poder social y gratificación criminal; buscaba trascender la biología humana.
Informaciones recientes han revelado que el financiero utilizó su red de contactos científicos para financiar investigaciones genéticas privadas con un objetivo escalofriante: encontrar la fórmula para la vida eterna y la “perfección” genética.
Este plan, que él mismo describía en círculos íntimos como un proyecto para “vencer a la muerte”, involucraba la recolección masiva de datos genéticos y la exploración de teorías eugenésicas que la ciencia moderna había enterrado tras la Segunda Guerra Mundial.
La obsesión con el “Sembrado de ADN” y la Transhumanidad
Epstein no veía la ciencia como una herramienta de progreso para la humanidad, sino como una vía de escape personal. Documentos y correos electrónicos intercambiados con genetistas de élite revelan que Epstein tenía un plan para “sembrar” su propio ADN en una escala masiva.
- La granja de bebés en Nuevo México: Parte de sus planes incluían el uso de su rancho Zorro en Nuevo México como una base donde mujeres seleccionadas genéticamente gestarían a sus descendientes. Su objetivo era propagar su código genético, convencido de que su linaje poseía rasgos superiores que debían ser preservados.
- Criotogenia y transferencia mental: En sus correos se detallan consultas sobre la criopreservación de su cabeza y su cerebro. Epstein estaba obsesionado con la idea de que, si no podía mantener su cuerpo vivo, su conciencia podría ser “descargada” en un soporte digital en el futuro, una visión radical del transhumanismo financiada con dinero de origen oscuro.
Pruebas genéticas: La búsqueda de la “Partícula de la Inmortalidad”

La revelación más impactante de los correos recientes es la escala de las pruebas genéticas privadas que Epstein financió. No se limitaba a donaciones a universidades; pagaba por análisis de secuenciación de ADN de personas de alto perfil y de “candidatas” seleccionadas para su círculo.
Su búsqueda se centraba en identificar variaciones genéticas raras vinculadas a la longevidad extrema. Epstein creía que, al poseer los datos genéticos de miles de personas, podría identificar los interruptores biológicos que detienen el envejecimiento.
“Él no quería salvar a la humanidad del cáncer o del Alzheimer; quería que los científicos encontraran la forma de que ÉL nunca dejara de existir”, reveló una fuente cercana a las investigaciones.
El peligro de la “Eugenesia de Élite”
Lo que hace que este plan sea verdaderamente oscuro es su trasfondo eugenésico. Epstein era un entusiasta de la eugenesia, la creencia de que la humanidad puede ser mejorada mediante la selección controlada de quién debe reproducirse.
- Filtrado de datos: Los correos revelan que Epstein intentó utilizar su influencia en el MIT y en Harvard para acceder a investigaciones de vanguardia sobre la edición genética (CRISPR). Su intención era “editar” la debilidad del genoma humano.
- La red de científicos: Epstein cultivó relaciones con premios Nobel y genetistas de renombre, no por filantropía, sino para utilizarlos como consultores en su proyecto de “supervivencia biológica”. Muchos de estos científicos han declarado desde entonces que se sintieron manipulados por el carisma y la chequera de Epstein, sin sospechar el alcance de sus delirios de grandeza.
Por qué este plan fracasó (y por qué sigue siendo una amenaza)
Aunque la muerte de Epstein en su celda en 2019 puso fin a su búsqueda personal, los documentos que dejó atrás sirven como una advertencia sobre el peligro de la ciencia sin ética financiada por multimillonarios.
La búsqueda de la inmortalidad a través de pruebas genéticas secretas plantea dilemas éticos profundos: ¿Quién es dueño de la información genética recolectada? ¿Qué sucede cuando una persona con recursos ilimitados intenta jugar a ser Dios con el código de la vida?
La herida que dejó Epstein no es solo judicial y moral; es una mancha en la integridad científica. Sus correos revelan que para él, la vida de los demás era solo material de laboratorio en su desesperada y fallida carrera contra el tiempo.
