Para muchas personas, el día comienza de la misma manera: levantarse, preparar una taza de café y beberla antes de desayunar. Se ha convertido en un ritual tan habitual que pocas veces pensamos en lo que ocurre dentro del organismo después de esa primera taza.

Pero ¿qué pasa cuando decides dejar el café en ayunas durante varias semanas o meses?
Los riñones son uno de los órganos que pueden experimentar algunos cambios relacionados con la eliminación de la cafeína. Sin embargo, no porque necesiten “desintoxicarse” del café. La realidad es más interesante: al reducir o eliminar la cafeína, desaparecen algunos de sus efectos temporales sobre la producción de orina, la eliminación de ciertos electrolitos y la presión arterial.
Y hay un detalle importante: estos efectos dependen mucho de la cantidad de café que tomabas y de si tu organismo estaba acostumbrado a la cafeína.
Los riñones dejan de recibir el estímulo de la cafeína
La cafeína tiene un efecto diurético, aunque esto no significa que una taza normal de café vaya a deshidratarte.
Los estudios muestran que el efecto sobre la producción de orina es mucho más evidente cuando se consumen cantidades elevadas de cafeína, mientras que las personas acostumbradas a tomar café desarrollan cierta tolerancia.
En un estudio realizado con consumidores habituales de café, cantidades moderadas de cafeína no produjeron diferencias significativas en el volumen de orina ni en distintos indicadores de hidratación frente al consumo de agua.
Por eso, si tomabas una taza de café por la mañana y la sustituyes por agua, tus riñones no tienen que “trabajar menos” para eliminar toxinas, pero sí dejan de responder al estímulo diurético de la cafeína.
Puedes notar menos ganas de orinar después de despertar
Una de las primeras diferencias que algunas personas pueden percibir es bastante sencilla: menos necesidad de ir al baño poco después de levantarse.
La cafeína puede aumentar temporalmente la producción de orina, sobre todo cuando la cantidad ingerida es elevada.
Un estudio experimental encontró que una dosis alta de cafeína equivalente a aproximadamente 6 mg por kilogramo de peso corporal produjo un aumento significativo de la diuresis durante las horas posteriores al consumo. En cambio, una dosis menor no alteró de manera importante el equilibrio de líquidos.
Esto significa que dejar el café no hace que los riñones “descansen”, pero sí puede modificar la cantidad y el momento en que eliminas líquidos.
El organismo puede conservar mejor el equilibrio de líquidos
Los riñones regulan constantemente la cantidad de agua y electrolitos que permanecen en el organismo.
Cuando existe una ingesta moderada de café, normalmente el agua contenida en la propia bebida compensa buena parte del efecto diurético de la cafeína. Por eso, el café también contribuye a la ingesta total de líquidos. La National Kidney Foundation señala que el café cuenta como líquido y que, en cantidades moderadas, generalmente puede formar parte de la alimentación incluso en personas con enfermedad renal, aunque las necesidades individuales pueden ser diferentes.
Al dejarlo y sustituirlo por agua, simplemente cambia la composición de la bebida que llega al organismo.
En términos prácticos, los riñones siguen haciendo exactamente su trabajo: regular agua, sales y sustancias de desecho.
También desaparece parte del efecto de la cafeína sobre la presión arterial
Este punto puede ser especialmente interesante.
La cafeína puede producir un aumento temporal de la presión arterial en algunas personas, especialmente cuando no existe tolerancia o cuando se consumen cantidades importantes.
En investigaciones experimentales, la cafeína produjo aumentos transitorios de la presión arterial y cambios en la eliminación urinaria.
Además, un estudio que analizó el abandono del café con cafeína encontró reducciones de la presión arterial ambulatoria durante diferentes momentos del día en el grupo que pasó a consumir café descafeinado.
Esto no significa que dejar el café vaya a reducir automáticamente la presión arterial de todas las personas. El efecto depende de la sensibilidad individual a la cafeína, la cantidad consumida y otros factores.
Pero si una persona es particularmente sensible a ella, reducir la cafeína puede eliminar esos aumentos temporales.
Tus riñones no necesitan una “limpieza”
Existe una idea muy extendida según la cual dejar el café durante un tiempo permitiría que los riñones eliminaran toxinas acumuladas.
Los estudios no respaldan esa idea.
Los riñones ya filtran continuamente la sangre, eliminan productos de desecho y regulan el equilibrio de agua, minerales y electrolitos. No necesitan periodos de descanso ni una dieta de desintoxicación para realizar esas funciones.
De hecho, la investigación disponible sobre café y salud renal es bastante más compleja de lo que sugeriría la idea de que el café simplemente “daña” los riñones.
Una revisión sistemática y metaanálisis que reunió 12 estudios y más de 505,000 participantes encontró que el consumo de café estaba asociado con un menor riesgo de enfermedad renal crónica, enfermedad renal terminal y albuminuria. Se trata principalmente de evidencia observacional, por lo que no demuestra que el café sea la causa de esa protección, pero sí muestra que la relación entre café y riñones no puede reducirse a que la bebida sea perjudicial para ellos.
Incluso podrías cambiar tu riesgo de desarrollar cálculos renales
Este es uno de los efectos más curiosos.
Aunque la cafeína puede aumentar temporalmente la eliminación urinaria de calcio, varios estudios han encontrado una asociación entre el consumo de café y un menor riesgo de cálculos renales.
Una revisión sistemática de la literatura encontró que la mayoría de los estudios analizados relacionaban el consumo de café y té con un menor riesgo de formación de cálculos urinarios.
Otro metaanálisis que incluyó siete estudios y más de 770,000 participantes encontró que las personas con mayor consumo de cafeína presentaban un menor riesgo de desarrollar cálculos renales.
Por eso, dejar el café no debe considerarse una estrategia para prevenir cálculos renales.
De hecho, lo que sí tiene una importancia clara para prevenirlos es mantener una hidratación adecuada.
Entonces, ¿qué ocurre después de varias semanas sin café?
Si dejas el café en ayunas durante una temporada, tus riñones no experimentan una transformación radical.
Lo que puede ocurrir es más sutil:
La cafeína deja de estimular temporalmente la diuresis, especialmente si antes consumías cantidades elevadas.
La eliminación urinaria de ciertos electrolitos puede modificarse, dependiendo de la cantidad de cafeína que consumías.
Desaparecen los aumentos temporales de presión arterial provocados por la cafeína en las personas sensibles a ella.
Y si sustituyes el café por agua, puedes aumentar tu ingesta de agua por la mañana, algo que sí contribuye directamente a mantener una hidratación adecuada.
Pero ninguno de estos cambios significa que los riñones estuvieran “sucios” o dañados por tomar café.
Lo importante es qué pones en su lugar
Si decides dejar el café en ayunas, el beneficio potencial para tus riñones dependerá mucho de lo que bebas después.
Sustituir una taza de café por agua puede ser una buena manera de comenzar el día hidratándote. En cambio, reemplazarla habitualmente por bebidas con grandes cantidades de azúcar no ofrece la misma ventaja metabólica.
También hay que considerar que algunas personas toman café con grandes cantidades de azúcar, crema o jarabes. En esos casos, abandonar esa bebida puede tener efectos beneficiosos sobre la alimentación general que no dependen directamente de los riñones.
Por otra parte, si consumes café moderadamente y te sienta bien, la evidencia disponible no indica que tengas que dejarlo simplemente para proteger tus riñones.
La investigación incluso ha encontrado asociaciones entre su consumo habitual y determinados indicadores favorables de salud renal, aunque todavía no puede afirmarse que el café sea responsable directo de esos beneficios.
¿Y si tienes enfermedad renal?
Aquí la situación puede ser diferente.
Las necesidades de líquidos, potasio, fósforo y cafeína pueden variar dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad renal, los medicamentos y otros problemas de salud.
Por eso, una persona con enfermedad renal diagnosticada no debería modificar drásticamente su consumo de café basándose únicamente en información general.
En personas sanas, en cambio, dejar el café en ayunas durante unas semanas no provoca una “limpieza renal” ni es necesario para que los riñones funcionen correctamente.
Lo que realmente cambia es la exposición habitual a la cafeína y, con ella, algunos efectos temporales sobre la diuresis, la presión arterial y la eliminación de determinados electrolitos.
En otras palabras, tus riñones no necesitan que dejes el café para descansar. Pero si decides hacerlo durante una temporada, pueden adaptarse perfectamente al cambio y funcionar sin los estímulos que producía la cafeína.
Fuentes científicas y sanitarias:
- National Kidney Foundation. El café y la enfermedad del riñón: ¿es seguro?
- Kanbay M et al. Effect of Coffee Consumption on Renal Outcome: A Systematic Review and Meta-Analysis of Clinical Studies. Journal of Renal Nutrition.
- Killer SC et al. No evidence of dehydration with moderate daily coffee intake: a counterbalanced cross-over study. PLOS ONE.
- Maughan RJ et al. Caffeine ingestion and fluid balance: a review. Journal of Human Nutrition and Dietetics.
- Barghouthy Y et al. Tea and coffee consumption and the risk of urinary stones: a systematic review of the epidemiological data. World Journal of Urology.
- Zhao J et al. Caffeine intake and the risk of incident kidney stones: a systematic review and meta-analysis. International Urology and Nephrology.
- National Kidney Foundation. Una hidratación saludable y tus riñones.
