¿Por qué algunas personas llegan a edades avanzadas sin desarrollar cáncer, mientras que otras reciben un diagnóstico a pesar de llevar una vida aparentemente saludable? La respuesta no depende de un solo factor. La edad, la genética, las infecciones, las exposiciones ambientales y los hábitos cotidianos intervienen de distintas maneras en el desarrollo de esta enfermedad.

Aunque nadie puede garantizar que evitará el cáncer, la investigación ha identificado características y comportamientos asociados con un menor riesgo de desarrollar determinados tipos de tumores.
De hecho, un análisis mundial publicado en 2026 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer estimó que el 37 % de los nuevos casos de cáncer registrados en 2022 estaban relacionados con causas potencialmente prevenibles. Entre ellas se encontraban el tabaco, el alcohol, el exceso de peso, la inactividad física, la contaminación y ciertas infecciones.
Estas son cinco características que pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer, aunque ninguna convierte a una persona en inmune a la enfermedad.
1. Personas que nunca han fumado
El tabaco es uno de los principales factores de riesgo evitables de cáncer. Fumar aumenta considerablemente la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón y también está relacionado con tumores de boca, garganta, esófago, vejiga, páncreas y otros órganos.
Las personas que nunca han fumado evitan una fuente importante de exposición a sustancias cancerígenas. Quienes dejan el tabaco también obtienen beneficios: el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer disminuye con el tiempo, aunque no siempre llega a ser igual al de alguien que nunca fumó.
Además, evitar el humo ajeno ayuda a reducir la exposición involuntaria a sustancias perjudiciales.
La ventaja no consiste en tener una genética especial, sino en evitar uno de los factores de riesgo más importantes que pueden modificarse.
2. Personas que mantienen un peso saludable
El exceso de grasa corporal no solo se relaciona con enfermedades metabólicas y cardiovasculares. También se asocia con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, entre ellos los de colon y recto, riñón, endometrio y algunos tumores de mama y esófago.
El tejido adiposo participa en procesos hormonales e inflamatorios que pueden influir en el desarrollo de determinados tumores. Por eso, mantener un peso saludable puede contribuir a reducir el riesgo de algunos cánceres.
Sin embargo, el peso por sí solo no determina la salud de una persona. La alimentación, la actividad física, la composición corporal y otros factores también importan.
Para favorecer un peso saludable, conviene priorizar alimentos nutritivos, consumir frutas y verduras con regularidad, limitar los productos muy calóricos de bajo valor nutricional y evitar las dietas extremas.
No se trata de alcanzar una apariencia física determinada, sino de cuidar la salud a largo plazo.
3. Personas que realizan actividad física con regularidad
Caminar, bailar, nadar, andar en bicicleta o practicar cualquier actividad física que se adapte a las capacidades de cada persona puede aportar beneficios que van más allá del corazón y los músculos.
La actividad física regular se asocia con un menor riesgo de ciertos cánceres, especialmente el de colon y el de mama después de la menopausia. También puede ayudar a mantener un peso saludable y mejorar la regulación metabólica.
No es necesario convertirse en atleta para obtener beneficios. Caminar a paso ligero, utilizar las escaleras o incorporar pausas activas durante el día son formas de reducir el sedentarismo.
La recomendación general para los adultos es acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o una cantidad equivalente de actividad vigorosa, según las posibilidades individuales.
Los beneficios dependen de la constancia, no de realizar esfuerzos extremos durante unos pocos días.
4. Personas que consumen poco alcohol o no lo consumen
El alcohol suele considerarse un riesgo únicamente cuando se consume en grandes cantidades. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que su consumo está relacionado con varios tipos de cáncer, incluidos los de mama, hígado, colon y recto, boca, garganta y esófago.
Por ello, cuanto menos alcohol se consume, menor es el riesgo de los cánceres relacionados con esta sustancia. No beber evita esa exposición, mientras que reducir el consumo puede disminuir el riesgo frente a un patrón de consumo más elevado.
Esto no significa que todas las personas que beben desarrollarán cáncer ni que quienes no beben estén protegidos frente a todos los tumores. Se trata de una relación entre exposición y probabilidad.
Si acostumbras tomar cerveza, vino o bebidas destiladas, reducir su frecuencia y cantidad es una medida preventiva útil. No es necesario comenzar a beber vino por supuestos beneficios para la salud: el alcohol no es un requisito de una alimentación saludable.
5. Personas que previenen infecciones relacionadas con el cáncer y mantienen sus controles médicos
Este grupo reúne dos aspectos importantes de la prevención: reducir la exposición a ciertas infecciones y aprovechar las medidas de detección recomendadas según la edad, los antecedentes y las características individuales.
Algunas infecciones pueden favorecer el desarrollo de cáncer. Por ejemplo, determinados tipos del virus del papiloma humano (VPH) pueden causar cáncer cervicouterino y otros tumores, mientras que los virus de la hepatitis B y C están relacionados con el cáncer de hígado.
La vacunación contra el VPH y la hepatitis B, cuando está indicada, puede prevenir infecciones que contribuyen al desarrollo de ciertos cánceres. También son importantes las pruebas de detección y el tratamiento oportuno de algunas infecciones, según las recomendaciones sanitarias.
Por otra parte, las pruebas de detección pueden identificar lesiones precancerosas o encontrar ciertos tumores en etapas tempranas. Entre ellas se encuentran las pruebas de detección del cáncer cervicouterino y colorrectal, así como la mastografía para el cáncer de mama cuando corresponde.
Es importante distinguir ambas cosas: los controles médicos no siempre impiden que aparezca un cáncer, pero pueden detectar lesiones o tumores antes de que avancen. La frecuencia y el tipo de estudio deben adaptarse a cada persona; hacerse pruebas indiscriminadamente no garantiza mejores resultados.
¿Y qué ocurre con las personas que tienen antecedentes familiares de cáncer?
Una persona puede llevar una vida saludable y aun así desarrollar cáncer. Algunas alteraciones genéticas heredadas aumentan el riesgo de determinados tumores, y la edad también influye porque las células acumulan cambios con el tiempo.
Tener familiares con cáncer no significa que necesariamente desarrollarás la enfermedad. Sin embargo, si varios familiares han tenido el mismo tipo de cáncer, si los diagnósticos ocurrieron a edades tempranas o si existen patrones familiares llamativos, conviene comentarlo con un profesional sanitario. En ciertos casos puede ser útil una evaluación de riesgo genético.
Del mismo modo, no tener antecedentes familiares no garantiza protección. Muchos cánceres aparecen en personas sin una historia familiar conocida.
La clave está en reducir el riesgo, no en buscar una garantía
No existe un perfil de persona que esté libre de cáncer. Sin embargo, hay diferencias importantes entre exponerse habitualmente a factores cancerígenos y adoptar medidas que ayudan a reducirlos.
No fumar, mantener un peso saludable, realizar actividad física, evitar o reducir el alcohol, vacunarse cuando corresponda y seguir las recomendaciones de detección son medidas respaldadas por organismos sanitarios.
La OMS estima que una proporción considerable de los cánceres podría prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo conocidos y la aplicación de estrategias preventivas eficaces.
La mejor protección no consiste en pertenecer a un tipo especial de persona, sino en acumular decisiones que reduzcan los riesgos a lo largo de los años. Y, aun haciendo todo lo posible, recordar que el cáncer no siempre puede prevenirse es importante: un diagnóstico nunca significa automáticamente que alguien haya hecho algo mal.
Fuentes consultadas:
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Cancer. 2026. https://www.who.int/en/news-room/fact-sheets/detail/cancer
- Organización Mundial de la Salud (OMS) y Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Four in ten cancer cases could be prevented globally. 2026. https://www.who.int/news/item/03-02-2026-four-in-ten-cancer-cases-could-be-prevented-globally
- National Cancer Institute. Risk Factors for Cancer. https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Cancer Prevention. https://www.cdc.gov/cancer/prevention/index.html
