Síntomas que el cuerpo podría enviar antes de un infarto y a los que debes prestar atención

Una presión incómoda en el pecho, falta de aire al hacer algo sencillo o un malestar que parece indigestión. Un problema cardíaco no siempre comienza con un dolor intenso ni con una persona desplomándose. En ocasiones, las molestias son leves, aparecen poco a poco o desaparecen y regresan.

Reconocer esas señales puede ayudar a recibir atención a tiempo. Algunas preceden a un infarto; otras indican que ya está ocurriendo. No existe un calendario de avisos que permita saber cuántos días faltan.

Si aparecen presión en el pecho, dificultad para respirar o un malestar repentino compatible con un infarto, hay que llamar de inmediato al servicio de emergencias —911 en México—, aunque exista incertidumbre.

1. Presión, peso o una sensación extraña en el pecho

La molestia más frecuente es una presión en el centro del pecho. También puede sentirse como opresión, pesadez, ardor o una sensación de estar demasiado lleno.

No siempre se describe como “dolor”. Algunas personas dicen que algo les aprieta o que tienen un peso encima. Puede durar varios minutos o irse y volver.

Que la molestia sea soportable no significa que sea inofensiva. Tampoco conviene esperar a que alcance cierta intensidad para pedir ayuda, especialmente cuando aparece junto con sudor frío, náuseas o falta de aire.

2. Molestias que llegan a los brazos, la mandíbula o la espalda

El dolor relacionado con el corazón puede sentirse fuera del pecho: en uno o ambos brazos, los hombros, el cuello, la mandíbula o la espalda.

No tiene que afectar exclusivamente al brazo izquierdo. Esa imagen tan conocida puede hacer que se pasen por alto otras presentaciones.

Estas molestias también tienen causas musculares o articulares. Sin embargo, cuando son nuevas, inexplicables o aparecen junto con opresión torácica o dificultad respiratoria, requieren atención inmediata. La ubicación del dolor, por sí sola, no permite identificar su origen.

3. Falta de aire con esfuerzos pequeños o incluso en reposo

Sentir que falta el aire al caminar una distancia corta, vestirse o permanecer sentado puede ser otra señal. Puede aparecer con molestias en el pecho o sin ellas.

El cambio respecto a lo habitual resulta relevante: una actividad que antes se realizaba sin dificultad empieza a exigir pausas para recuperar el aliento.

Una dificultad respiratoria nueva, repentina o intensa necesita valoración urgente, especialmente si se acompaña de mareo, sudoración o malestar en la parte superior del cuerpo.

4. Sudor frío, náuseas o sensación de indigestión

Un infarto puede acompañarse de sudoración sin una razón clara, náuseas, vómitos o molestias en la parte alta del abdomen.

Estos síntomas pueden confundirse con una comida pesada, reflujo o un problema digestivo. Esa confusión es especialmente peligrosa cuando lleva a esperar mientras el malestar continúa.

El sudor frío junto con presión torácica, falta de aire o debilidad repentina es una combinación que no debe ignorarse. No hace falta que aparezcan todos los síntomas para solicitar ayuda.

5. Cansancio inusual y debilidad

Algunas personas presentan un agotamiento difícil de explicar, a veces durante días. Puede sentirse como una reducción marcada de la energía para actividades sencillas.

Este síntoma se describe con mayor frecuencia en mujeres, aunque también puede presentarse en hombres. El cansancio aislado es poco específico: dormir mal, una infección y muchas otras situaciones pueden producirlo.

Por eso, no permite predecir un infarto. Merece especial atención si es nuevo, intenso o aparece acompañado de falta de aire, molestias torácicas o náuseas.

Las molestias con el esfuerzo también pueden ser una advertencia

Una presión que aparece al caminar deprisa o subir escaleras y mejora al descansar puede corresponder a angina, una manifestación de que el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre oxigenada.

Aunque desaparezca, una molestia de este tipo que comienza por primera vez necesita evaluación médica pronta.

Si aparece en reposo, se vuelve más frecuente, dura más o cambia respecto a episodios conocidos, puede tratarse de una situación inestable que requiere atención de emergencia. No conviene seguir haciendo esfuerzo para comprobar si vuelve a ocurrir.

En las mujeres también importa el dolor de pecho

El dolor o malestar torácico sigue siendo el síntoma más frecuente del infarto tanto en hombres como en mujeres.

Sin embargo, en las mujeres pueden destacar también el cansancio inusual, las náuseas, la falta de aire o molestias en espalda y hombros. Atribuirlas automáticamente al estrés, la edad o una mala digestión puede retrasar la atención.

Los síntomas no necesitan parecerse a una escena de película para ser importantes.

Qué hacer ante una sospecha

Un infarto ocurre cuando se interrumpe o reduce gravemente el flujo de sangre hacia una parte del corazón. Cuanto más se retrasa el tratamiento, mayor puede ser el daño.

  • Llamar a emergencias de inmediato, incluso sin certeza del diagnóstico.
  • Detener la actividad y seguir las instrucciones del operador.
  • No conducir hasta el hospital. La ambulancia permite iniciar atención durante el traslado.
  • No retrasar la llamada para probar remedios o tomar medicamentos. El personal de emergencias puede indicar si corresponde administrar aspirina.

Algunos infartos producen síntomas muy leves o ninguno reconocible, especialmente en personas mayores o con diabetes. Por eso, la ausencia de dolor intenso nunca ofrece una garantía de seguridad.

Fuentes:

  • American Heart Association. Señales de advertencia de un infarto y respuesta de emergencia.
  • National Heart, Lung, and Blood Institute, NIH. Síntomas de infarto, presentaciones leves e infartos silenciosos.
  • American Heart Association. Síntomas de infarto en mujeres.
  • National Heart, Lung, and Blood Institute. Manifestaciones de la angina de pecho.
  • National Heart, Lung, and Blood Institute. Qué es un infarto y por qué requiere tratamiento inmediato.