La búsqueda de los secretos de la longevidad ha fascinado a científicos y a la población general durante siglos. Alcanzar los 100 años es un hito excepcional, y estudios recientes sugieren que ciertos factores biológicos, como el tipo de sangre, podrían influir en esta hazaña.

Una investigación publicada en GeroScience (2024) analizó biomarcadores en 44,000 suecos, revelando patrones en quienes llegaron a ser centenarios. Sin embargo, un estudio complementario citado en medios como Infobae y Huffington Post (2025) destaca que las personas con tipo de sangre B podrían tener una ventaja biológica para alcanzar una longevidad extrema, mostrando un envejecimiento más lento en sus órganos.
A continuación, exploramos por qué el tipo de sangre B está asociado con vivir hasta los 100 años, qué dice la ciencia al respecto, y cómo otros factores influyen, todo respaldado por evidencia reciente y consejos prácticos para una vida longeva.
El tipo de sangre B y la longevidad
El tipo de sangre B, presente en aproximadamente el 10% de la población mundial, ha emergido como un factor intrigante en los estudios sobre longevidad. Según una investigación citada por Infobae (2025), que analizó a más de 5,000 participantes, las personas con sangre tipo B mostraron un menor deterioro orgánico con la edad, evaluado a través de más de 4,000 proteínas en el torrente sanguíneo.
Este hallazgo sugiere que los individuos con este grupo sanguíneo podrían envejecer más lentamente a nivel biológico, con órganos como el corazón, hígado y riñones manteniendo una función más joven.
¿Por qué el tipo de sangre B?
Los investigadores apuntan a varias razones biológicas detrás de esta ventaja:
- Mayor eficiencia en la reparación celular: Las personas con sangre tipo B podrían tener una mejor capacidad para regenerar tejidos y manejar el estrés metabólico, según un estudio japonés de 2004 citado por Huffington Post (2025). Esta eficiencia reduce el desgaste de los órganos, permitiendo una apariencia y funcionalidad más juvenil con el tiempo.
- Menor incidencia de deterioro orgánico: En el estudio de 5,000 participantes, el 20% de la población general mostró envejecimiento acelerado en al menos un órgano, pero los individuos con sangre tipo B no presentaron deterioro significativo en ninguno de los 11 órganos evaluados, lo que sugiere una ventaja adaptativa.
- Resistencia al estrés oxidativo: Según Planet Today (2025), el tipo B podría ofrecer una mejor defensa contra el estrés oxidativo, un proceso que acelera el envejecimiento al dañar células y tejidos.
Un estudio anterior en Japón (2004), que comparó a 269 centenarios en Tokio, también encontró una mayor proporción de personas con sangre tipo B entre los longevos, reforzando esta conexión. Sin embargo, los investigadores advierten que el tipo de sangre no es el único factor, ya que la genética, el estilo de vida y el azar también juegan roles cruciales.
Comparación con otros tipos de sangre
El mismo estudio señaló que las personas con tipos de sangre A y O tienden a experimentar un envejecimiento más acelerado en comparación con el tipo B, mientras que el tipo AB se asocia con un 82% más de riesgo de deterioro cognitivo en la vejez, según un análisis en Neurology (2025). Aunque el tipo O ofrece cierta protección contra enfermedades cardiovasculares y cáncer gástrico, no parece conferir la misma ventaja en longevidad que el tipo B.
Biomarcadores en la sangre de los centenarios
Más allá del tipo de sangre, el estudio sueco publicado en GeroScience (2024) analizó 12 biomarcadores sanguíneos en 44,000 participantes de la cohorte AMORIS, de los cuales 1,224 (2.7%) alcanzaron los 100 años, con un 85% siendo mujeres. Los resultados mostraron que los centenarios tienden a tener:
- Niveles más bajos de glucosa (<6.5 mmol/L), creatinina (<125 µmol/L) y ácido úrico, indicando mejor salud metabólica y función renal/hepática desde los 60 años.
- Niveles más altos de colesterol total y hierro, que contrastan con las guías clínicas para poblaciones más jóvenes, pero parecen favorables en edades avanzadas.
- Valores moderados en biomarcadores como enzimas hepáticas (aspartato aminotransferasa, fosfatasa alcalina), evitando extremos altos o bajos, lo que sugiere un equilibrio metabólico óptimo.
Por ejemplo, las personas con los niveles más bajos de ácido úrico tenían un 4% de probabilidad de llegar a los 100 años, frente al 1.5% en aquellos con niveles altos, una diferencia pequeña pero significativa. Estos biomarcadores, combinados con el tipo de sangre B, podrían formar un perfil biológico asociado con la longevidad.
Factores adicionales que influyen en la longevidad
Aunque el tipo de sangre B y ciertos biomarcadores son prometedores, los expertos enfatizan que la longevidad es multifactorial. El estudio sueco no establece causalidad entre biomarcadores y longevidad, pero sugiere que los siguientes factores son clave:
- Estilo de vida saludable:
- Dieta: Una dieta mediterránea rica en verduras, frutas, pescado (omega-3) y nueces reduce la inflamación y apoya la salud metabólica, disminuyendo el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento en un 20%, según Nutrients (2025). Limita el consumo de carnes rojas y alcohol, que elevan el ácido úrico.
- Ejercicio: Realizar 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada (caminar, nadar) y 2 sesiones de fuerza mejora la circulación cerebral y reduce el riesgo de demencia en un 30%, per Neurology (2025).
- Sueño: Dormir 7-8 horas por noche apoya la eliminación de toxinas cerebrales, según Sleep (2025).
- Genética: Genes como APOE o FOXO3 influyen en la longevidad, pero su impacto es modulado por el estilo de vida.
- Salud mental: La conexión social y actividades como lectura o crucigramas fortalecen la reserva cognitiva, reduciendo el riesgo de Alzheimer en un 25%, según Alzheimer’s Research & Therapy (2025).
- Control médico regular: Monitorear glucosa, colesterol, función renal/hepática y ácido úrico desde los 50 años permite detectar y corregir desequilibrios tempranos.
Ejemplo de rutina longeva: Come salmón y espinacas 3 veces por semana, camina 30 minutos 5 días, haz crucigramas diarios, duerme 7 horas y hazte un análisis de sangre anual.
Limitaciones y precauciones
El vínculo entre el tipo de sangre B y la longevidad no es definitivo. Los estudios citados, como el de Infobae (2025), advierten que:
- Falta de causalidad: El tipo de sangre B podría ser un marcador, no una causa directa, de longevidad. Factores como la dieta o genética podrían ser los verdaderos impulsores.
- Riesgos asociados: Las personas con sangre tipo B tienen una mayor predisposición a enfermedades cardiovasculares, según BMC Medicine (2025), lo que requiere vigilancia médica.
- Variabilidad individual: No todos con tipo B vivirán 100 años, y otros tipos de sangre pueden alcanzar longevidad con un estilo de vida óptimo.
Además, el estudio sueco destaca que los biomarcadores no son universales, ya que las guías clínicas están basadas en poblaciones más jóvenes, y los centenarios a menudo tienen valores fuera de estos rangos “normales”. Por ello, evita obsesionarte con el tipo de sangre o biomarcadores; en cambio, enfócate en hábitos saludables.
Si tienes tipo de sangre B, no asumas una ventaja automática; mantén chequeos regulares, especialmente para el corazón. Si tienes A, O o AB, no te desanimes: un estilo de vida saludable puede superar las predisposiciones biológicas. Consulta a un médico general o geriatra para personalizar tu plan de salud, especialmente si tienes antecedentes de diabetes, hipertensión o enfermedades cardíacas, que afectan la longevidad.
Un camino hacia los 100 años
Según la ciencia, las personas con tipo de sangre B tienen una ventaja biológica para alcanzar los 100 años, gracias a una menor deterioro orgánico y una mejor reparación celular, como muestran estudios citados en Infobae y Huffington Post (2025). El estudio sueco en GeroScience (2024) refuerza que biomarcadores como baja glucosa, creatinina y ácido úrico, junto con colesterol y hierro elevados, son comunes en centenarios.
Sin embargo, la longevidad no depende solo de la sangre; una dieta mediterránea, ejercicio regular, sueño adecuado y chequeos médicos son esenciales para todos. No importa tu tipo de sangre: empieza hoy a cuidar tu salud metabólica y mental para maximizar tus probabilidades de soplar 100 velas. ¡Tu futuro longevo está en tus manos
