Estas son las deficiencias más comunes en personas con una diabetes poco controlada, aprende cómo revertirlas

La diabetes, cuando no está bien controlada, puede alterar el equilibrio del cuerpo, llevando a deficiencias de nutrientes que afectan la salud general. Los niveles altos de glucosa en sangre, típicos de una diabetes mal gestionada, aumentan la pérdida de ciertas vitaminas y minerales, mientras que la dieta, el estrés y las complicaciones relacionadas agravan el problema.

Identificar estas carencias y saber cómo abordarlas es clave para mejorar el bienestar y prevenir complicaciones. A continuación, exploramos las deficiencias más comunes y cómo revertirlas de manera segura.

Deficiencia de vitamina D

La vitamina D, esencial para los huesos, el sistema inmunológico y la sensibilidad a la insulina, suele ser baja en personas con diabetes poco controlada. Los niveles elevados de glucosa pueden interferir con la conversión de esta vitamina a su forma activa, y la obesidad, común en la diabetes tipo 2, reduce su disponibilidad al atraparla en el tejido graso. Estudios, como los publicados en el Journal of Diabetes Research, muestran que la deficiencia de vitamina D se asocia con peor control glucémico y mayor riesgo de complicaciones.

Para revertirla, pasa 15-20 minutos al día bajo el sol, dependiendo de tu tipo de piel y ubicación, ya que la luz solar estimula la producción de vitamina D. Come alimentos ricos en ella, como salmón, sardinas, yema de huevo o productos fortificados como la leche. Si los niveles son muy bajos, un médico puede recomendar suplementos, generalmente de 1,000 a 2,000 UI diarias, pero hazte un análisis de sangre primero para ajustar la dosis y evitar excesos, que pueden ser tóxicos.

Falta de magnesio

El magnesio regula la glucosa, la presión arterial y la función muscular, pero en la diabetes descontrolada, los riñones eliminan más magnesio debido a la glucosa alta, lo que lleva a su deficiencia. Esto puede causar fatiga, calambres musculares o incluso arritmias. Según investigaciones, niveles bajos de magnesio se relacionan con resistencia a la insulina, empeorando el control de la diabetes.

Aumenta tu ingesta con alimentos como espinacas, almendras, semillas de calabaza y aguacates. Una porción de 30 gramos de semillas o una taza de espinacas cocida puede aportar un buen porcentaje de los 310-420 miligramos diarios recomendados para adultos. Si optas por suplementos, como citrato o glicinato de magnesio, consulta a un médico, ya que el exceso puede causar diarrea o interferir con medicamentos para la diabetes. Bebe agua para apoyar la absorción y evita el alcohol, que agota este mineral.

Escasez de vitamina B12

La vitamina B12 es crucial para los nervios, la producción de glóbulos rojos y la energía, pero las personas con diabetes, especialmente las que toman metformina a largo plazo, suelen tener niveles bajos. Este medicamento, común para la diabetes tipo 2, reduce la absorción de B12 en el intestino, lo que puede provocar cansancio, hormigueo en manos y pies o anemia. Los estudios estiman que hasta un 30% de los usuarios de metformina enfrentan esta carencia.

Incluye en tu dieta carne magra, pollo, huevos, pescado como la trucha o lácteos. Para vegetarianos, prueba leches vegetales fortificadas o levadura nutricional. Una prueba de sangre puede confirmar la deficiencia; si es grave, un médico podría sugerir inyecciones o suplementos de 500-1,000 microgramos al día. Combina esto con un control glucémico estricto, ya que la glucosa alta agrava la pérdida de nutrientes.

Deficiencia de zinc

El zinc apoya el sistema inmunológico, la cicatrización y el metabolismo de la insulina, pero la diabetes descontrolada aumenta su excreción por la orina. Esto puede debilitar las defensas, retrasar la curación de heridas (un problema común en diabéticos) y afectar el control del azúcar en sangre. La deficiencia es más común en quienes no siguen una dieta balanceada.

Come ostras, carne de res, semillas de calabaza o garbanzos para reponerlo; una porción pequeña de 30 gramos de semillas puede darte casi la mitad de los 8-11 miligramos diarios recomendados. Ten cuidado con los suplementos: más de 40 miligramos al día pueden interferir con la absorción de otros minerales como el cobre. Un análisis de sangre ayuda a confirmar si lo necesitas. Acompaña con una dieta rica en fibra, pero no excesiva, ya que puede bloquear la absorción del zinc.

Pasos prácticos para revertirlas

Reverter estas deficiencias requiere un enfoque integral. Primero, mejora el control de la diabetes: mide tu glucosa regularmente, sigue el plan de comidas que te indique un nutricionista, priorizando verduras, proteínas magras y granos integrales. Evita azúcares refinados y alimentos procesados, que agotan nutrientes y desestabilizan la glucosa. Camina 30 minutos al día o haz ejercicio suave para mejorar la circulación y la absorción de nutrientes.

Consulta a un médico antes de tomar suplementos. Un análisis de sangre revelará tus niveles de vitamina D, B12, magnesio y zinc, permitiendo ajustes precisos. Bebe 1.5 a 2 litros de agua al día para ayudar a los riñones y reducir la pérdida de minerales. Monitorea los síntomas: fatiga, calambres, hormigueo o heridas lentas en curar pueden señalar carencias. Si persisten, busca ayuda para evitar complicaciones como neuropatía o infecciones.

Un camino hacia el equilibrio

Las deficiencias de vitamina D, magnesio, B12 y zinc son comunes en la diabetes poco controlada, pero puedes combatirlas con una dieta rica en nutrientes, un mejor manejo de la glucosa y, si es necesario, suplementos supervisados.

Come alimentos variados, muévete regularmente y trabaja con tu médico para personalizar el plan. Revertir estas carencias no solo mejora tu salud, sino que apoya el control de la diabetes, dándote más energía y protección a largo plazo. Actúa con atención y recupera el equilibrio que tu cuerpo necesita.